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En Playa del Carmen, el CAM y la Asociación: Eleonora Mendoza dan terapias a hombres que ejercen violencia.

En Playa del Carmen el CAM y la Asociación Eleonora Mendoza dan terapias a hombres que ejercen violencia.

PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Hace más de 15 años S.E.R. comenzó un concubinato que en unos años se vio envuelto en una atmósfera hostil que desencadenó violencia, de todos los tipos, pero especialmente física; una experiencia de la que él tuvo que aprender y revalorar las relaciones humanas para ofrecer en la asociación Eleonora Mendoza (EME), ayuda a los hombres que violentan a las mujeres.

“Yo estoy de voluntario porque sé que hay mucha gente que requiere de información, de ayuda y a veces no la encuentran. Yo viví una relación con mi ex pareja envuelta en situación de violencia y en su momento no encontré un lugar que me ayudara a mí y todo se descargó en esa situación”, dice S.E.R.

Tiene ocho meses colaborando con EME, una organización que se dedica acombatir la violencia contra las mujeres en Villas del Sol y ha atendido a más de 60 mujeres y en las últimas semanas a ocho hombres.

“Regularmente pensamos en las víctimas, pero ¿qué pasa con los victimarios? No solo con los hombres que violentan a sus mujeres sino mujeres que violentan a los hombres; de ahí que hagamos extensivos nuestros objetivos para con los hombres que ejercen la violencia”, indica la presidenta honoraria de EME, Miriam Salgado.

En EME hay un psicólogo que se especializa en atender a los tres pacientes que apenas tienen, quienes además escuchan de S.E.R. una historia de vida como muestra de que es posible acabar con esas conductas.

Deben venir de ti el cambio

“Lo que descubrí en lo personal es que tiene que estar en ti el querer mejorar. Si no te hablas a ti mismo, si no te escuchas y no quieres cambiar las cosas no va a ser posible por más que otros te lo digan, y seguirás con esa incertidumbre de no poder encontrar respuestas”, reflexiona S.E.R.

Javier Chuc Chan, terapeuta que se especializa en sicología humanista delCentro de Atención a la Mujer (CAM), coincide con S.E.R., quien asegura que los casos de éxito en los hombres que buscan dejar a un lado las conductas violentas se dan cuando van por decisión propia y no cuando los mandan.

En el CAM dan terapias grupales a hombres violentos. El programa tiene un año de haberse creado, pero especialmente en 2015 han conseguido una mayor participación con 178 pacientes en diferentes grupos.

“Ellos llegan pidiendo apoyo para disminuir la violencia que han podido ejercer. Los que acuden a la terapia grupal es porque ya se dieron cuenta de que eso puede dividir a su familia. Y no solo la física, sino también la verbal, la sicológica e incluso la económica”, refiere.

Aunque con diferentes técnicas, S.E.R. y Chuc Chan buscan un mismo objetivo: acabar con conductas aprendidas.

“Yo les digo que deben estar dispuestos a trabajar con la imagen maternal y paternal, dejar de cargar todo lo que han traído y que es lo que (sus papás) les dejaron; es una carga emocional o de creencias que descargan con su esposa e hijos”, refiere Chuc Chan, con quien las terapias duran alrededor de tres meses y medio en sesiones de dos horas una vez semana.

Novedades

images-5México, DF.- Las consecuencias de la  violencia doméstica que viven las mujeres en América Latina (AL) se expanden más allá de la vivencia personal, ya que inciden en la salud y mortalidad de sus hijas e hijos, e incluso en el desarrollo económico de su país.

La violencia que viven las mujeres dentro de su hogar está relacionada con la presencia de enfermedades en las y los niños y con un alto índice de mortalidad infantil, dijeron especialistas durante el panel “El costo de la exposición de la mujer a la violencia”, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington.

En el evento se presentaron resultados de investigaciones sobre las consecuencias intangibles y económicas de la violencia contra las mujeres, cometida principalmente por personas cercanas a ellas y en su entorno inmediato.

Jorge Agüero, investigador del Grupo de Análisis para el Desarrollo (Grade), y Marco Manacorda, académico de la Universidad Queen Mary de Londres, aseguraron que la violencia doméstica va más allá de una violación a los Derechos Humanos de las mujeres, pues también afecta el desarrollo económico y personal de las futuras generaciones.

Según el estudio “Estimaciones causales de los costos intangibles de la violencia contra las mujeres en AL y el Caribe”, presentado por Agüero, la salud de las y los niños se puede ver altamente afectada si viven en una familia donde la madre es violentada, toda vez que presentan bajo peso al nacer, sufren diarreas constantes en los primeros años de vida, desnutrición o baja estatura y en algunos casos no tienen las vacunas completas.

Con datos recolectados en Colombia, República Dominicana, Haití, y Perú, de la investigación se desprende que las probabilidades de que una mujer sufra agresiones disminuyen si cuenta con la posibilidad de ir a un centro de atención especializada.

Al presentar el análisis “Vida y muerte en las favelas”, Marco Manacorda dijo que los nueve meses del embarazo son primordiales para garantizar oportunidades de desarrollo futuro a las y los niños, pues se puede asegurar un buen desempeño escolar que con los años se reflejaría en posibilidades de empleo, lo que al mismo tiempo determina el desarrollo económico de un país.

De acuerdo con los estudios, los elevados niveles de violencia durante el embarazo inciden en las altas tasas de mortalidad infantil, ya que sufrir una agresión durante la gestación puede derivar en abortos espontáneos o en nacimientos prematuros.

A lo anterior se agrega el estrés psicológico que vive la mujer y sus efectos sobre el feto, si se encuentra en un ambiente de violencia.

Las y los niños nacidos en un ámbito con altos índices de violencia tienen menos posibilidades de enfrentar de manera positiva los efectos de la vida, así como menores posibilidades de desarrollo personal, aseguró Manacorda.

Fuente: Lado B.